Con lluvia o frio, en temporada de invierno o verano, Yoselyn Flores Ubuoa (32) se levanta todos los días a las 5 de la madrugada, para dirigirse desde Pudahuel, comuna en la que reside con su esposo y sus dos hijos, hacia su trabajo: el Café Caribe, en Santiago centro. Como ella misma lo define su labor es atípica y llena de prejuicios, pero es lo que por diez años le ha dado el sustento para mantener a sus hijos y ayudar en el hogar. Con un traje negro, notoriamente apretado y que le llega hasta los muslos, sirviendo un expreso tradicional recién preparado accede a esta entrevista, para hablar de los sabores y sin sabores de ser mesera en un café con piernas. ¿Qué hacías antes de entrar en este trabajo? “Estudie secretariado, me dediqué dos años a ejercer pero no me gustó, no era lo mío. Tenía otras expectativas, quería ganar un poco más y así poder ayudar en mi casa” ¿Cómo Llegaste a trabajar en esto? “Cuando tenía 22 años me despidieron y estuve cesa...