Ir al contenido principal

Yoselyn Flores Ubuoa: “muchas veces vienen clientes que quieren algo más”


Con lluvia o frio, en temporada de invierno o verano, Yoselyn Flores Ubuoa (32) se levanta todos los días a las 5 de la madrugada, para dirigirse desde Pudahuel, comuna en la que reside con su esposo y sus dos hijos, hacia su trabajo: el Café Caribe, en Santiago centro.  
Como ella misma lo define su labor es atípica y llena de prejuicios, pero es lo que por diez años le ha dado el sustento para mantener a sus hijos y ayudar en el hogar. Con un traje negro, notoriamente apretado y que le llega hasta los muslos,  sirviendo un expreso tradicional recién preparado accede a esta entrevista, para hablar de los sabores y sin sabores de ser mesera en un café con piernas.
­­¿Qué hacías antes de entrar en este trabajo?
“Estudie secretariado, me dediqué dos años a ejercer  pero no me gustó, no era lo mío. Tenía otras expectativas, quería ganar un poco más y así poder ayudar en mi casa”
¿Cómo Llegaste a trabajar en esto?
“Cuando tenía 22 años me despidieron y estuve cesante seis meses, no podía encontrar trabajo, estaba desesperada porque necesitaba dinero para poder mantener a mi hijo mayor, que ahora tiene 15 años, así que me decidí y tomé la Guía telefónica páginas amarillas y vi este café que estaba promocionando un local, llamé de inmediato, al otro día me contactaron para ir  a una entrevista, luego de eso me confirmaron que había quedado”
¿Nunca has tenido algún problema con un cliente?
“Siempre digo en todas partes hay de todo y aquí no es la excepción, muchas veces vienen clientes que quieren algo más como sexo o simplemente salir, pero ahí una tiene que ser simpática, contenerlo y sobre llevar la situación, pero son pocas las veces que pasa”
¿Te cuestionaste en algún momento ser una cafetera?
“En un comienzo sí, pero cuando llegue me di cuenta que era una empresa seria, que respetaban a las trabajadoras y eso me convenció, a parte de que realmente necesitaba las “lucas”. Más que nada me complicaba lo qué pensará mi familia”


¿Te apoyaron tus cercanos?
“Sí, pero no les quise contar de un principio, porque tenía miedo que se lo tomaran a mal o pensaran otra cosa. La única persona que supo de un principio era mi mamá, después le conté a mis amigos y al resto de mi familia”
 Cuando les contaste que estabas trabajando como mesera en un café con piernas, ¿cómo reaccionaron?
“Mi mamá ningún problema, se lo tomó como cualquier otro trabajo, pero tenía miedo de mi papá como se lo iba a reaccionar, pensaba que le iba a dar vergüenza, o en los peores casos que me iba a echar de la casa, pero me sorprendió se lo tomó muy bien, de hecho el viene para acá a veces conversa conmigo. Tengo una muy buena relación con él”
¿Cómo se lo toman tu marido y tus hijos, por tener este trabajo?
“A mi hijo mayor en un principio sí, cuando tenía diez años y le preguntaban en que trabajaba su madre, decía que era mesera solamente pero nunca contó que era en un café con piernas. Lo fue asimilando de apoco, ahora todo bien y no le complica. En cuanto a mi marido no tiene que reclamarme, ya que a este trabajo lo conocí, trabajaba también aquí, creo que es la persona que mejor me entiende”
¿Hasta cuándo pretendes trabajar en un café?
Hasta los cuarenta, y pretendo tener mi negocio, algo mío con lo que me pueda mantener y así preocuparme más de mi hijo menor, que lo he dejado un poco de lado por este empleo porque me consume mucho tiempo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Eduardo Green: “Me sentí un fracasado”

Estudiante promedio, amante de las comunicaciones es como se define Eduardo Arturo Green Gallardo. A sus 23 años cursa su sexto año de periodismo en la Universidad Andrés Bello. Por circunstancias de la vida “Lalo”, como le dicen sus más cercanos, no ha podido titularse aún debido a que ha sufrido diversos tropiezos durante su carrera como alumno y que lo atormentan hasta hoy. Uno de sus martirios es la asignatura de prensa, ya que ha intentado tres veces en pasar el ramo, teniendo como resultado el fracaso. Aún así Eduardo Green no se ha dado por vencido y ha luchado cada día por avanzar en su escritura para lograr  la satisfacción de sus profesores que tanto “estima”. En un principio Eduardo no pensaba en el periodismo. Cuando estaba cursando su educación media tenía en mente en estudiar leyes. Quería ser un gran abogado, defender al desamparado, con un sentido social profundo, pero en el transcurso de los años cambió de opinión y se decidió por las comunicaciones. ¿Por q...

La Primera Etapa

A pesar de no tener nada que alegar, en la práctica resulta imposible no tener algunos reparos sobre el semestre actual, su carga académica y el rendimiento expresado en notas. Ha sido un año para darme cuenta de que los errores se pagan, no de inmediato, pero eventualmente tiene consecuencias. La carga de ramos este semestre, y para el próximo, es muy elevada. de estar con los seis ramos de siempre se transformaron en ocho, a la actualidad , sin embargo esta carga me permitirá cerrar mi ciclo como estudiante este año y no el próximo como pensé a principios del período. Con respecto a los cambios que encontré al llegar a la UNAB, me parece positivo que hayan sacado a los vejetes que amargaron la vida a tantos compañeros míos. No es que dude de su capacidad, pero siento que disfrutaban con la angustia de los alumnos que recién ingresaban, los cuales veían sus sueños aplastados por estos mastodontes de otra época. El desgaste mayor en la universidad, por historia, ha estado e...