Estudiante
promedio, amante de las comunicaciones es como se define Eduardo Arturo Green
Gallardo. A sus 23 años cursa su sexto año de periodismo en la Universidad
Andrés Bello. Por circunstancias de la vida “Lalo”, como le dicen sus más cercanos,
no ha podido titularse aún debido a que ha sufrido diversos tropiezos durante
su carrera como alumno y que lo atormentan hasta hoy.
Uno
de sus martirios es la asignatura de prensa, ya que ha intentado tres veces en
pasar el ramo, teniendo como resultado el fracaso. Aún así Eduardo Green no se
ha dado por vencido y ha luchado cada día por avanzar en su escritura para
lograr la satisfacción de sus profesores
que tanto “estima”.
En
un principio Eduardo no pensaba en el periodismo. Cuando estaba cursando su
educación media tenía en mente en estudiar leyes. Quería ser un gran abogado,
defender al desamparado, con un sentido social profundo, pero en el transcurso
de los años cambió de opinión y se decidió por las comunicaciones.
¿Por qué
Periodismo y no leyes?
Caminando
por la calle con un tío, después de haber dado la Prueba de Selección
Universitaria (PSU), me dice que no debería estudiar leyes sino algo
relacionado con las comunicaciones, eso me hizo pensar que en realidad ser
abogado no me llamaba la atención como en un principio, tenía otros intereses
como en desarrollar mis habilidades comunicativas. Ese fue el momento en que
tomé la decisión de estudiar periodismo.
¿Por qué la Andrés Bello y no otra universidad, con
más prestigio?
Principalmente
por el puntaje que obtuve en la PSU, que fue paupérrimo. Esperaba más de mí.
Hice un preuniversitario cuando estaba cursando cuarto medio, pero no logré mi
objetivo, así que empecé a buscar otras opciones ya pensando en lo que quería. Visité
distintas instituciones, como la Diego Portales (UDP) que era mi primera opción,
pero no me aceptaron debido a la baja ponderación de la prueba.
¿No te quedó otra opción entonces?
No
se trata de que fuera mi última posibilidad, la tenía en mente desde un
principio, pero como una alternativa, así que me hice de ánimo y vine a visitar
que tal era esta universidad. Aquí conocí a Don José, quien es un personaje ‘ordinario’ de está institución, pero
simpático. Además a profesores como Felipe Besa, quien me dijo que me
matriculara aquí, a pesar del bajo puntaje.
¿Fue Felipe Besa quién te ayudo a entrar?
Se
podría decir que sí porque al final del recorrido por la universidad le dije
que tenía problemas de puntaje y él, con una convicción de positivismo, me
guiño el ojo, como una señal de que no me preocupara. Después de una semana me
llamaron para decirme que me habían aceptado, así que me matriculé ese mismo
día.
¿Cómo ha sido este largo camino de estudio?
No
ha sido fácil, sobre todo por la asignatura de prensa, que me resulta muy difícil
poder aprobar. No son los profesores, sino simplemente me cuesta y me esfuerzo
cada día para poder cumplir. Es el único ramo que me está quedando pendiente, lo
que fue decepcionante por no poder salir en los cinco años que dura la carrera.
¿Te encuentras un fracasado?
En
un comienzo sí, pero he sabido levantarme ante estas adversidades y seguir
luchando para lograr mis objetivos, que es ser un buen periodista.
¿Tu familia te apoyo en está debacle?
Como
toda familia creo que apoya a sus seres queridos, pero sí debo reconocer que no
fue un momento de alegría. Quedaron muy dolidos después de mi percance
estudiantil, ya que habían depositado en mí mucha confianza en que cumpliría a
cabalidad
¿Objetivos para el futuro?
Terminar
mi carrera pronto para poder ejercer la profesión que amo y seguir
perfeccionándome para ser un buen periodista, eso en el ámbito profesional y en
el personal, seguir con mi estabilidad sentimental, que es estar solo por ahora.
Es claramente una falta a la ética periodística, muchas de las cuñas y los comentarios que se expresan en esta "entrevista" no corresponde al contexto, ni menos al entrevistado. Una lástima.
ResponderEliminarTengo mis respaldos.....así que nada fuera de contexto. Eres un ave Fenix
ResponderEliminarGordo hijo de puta borra esta mierda, una falacia gigante
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