Ya
nos estamos acostumbrando que nuestro presidente Sebastián Piñera baje como un
avión en picada, ya que una vez más cayó
la aprobación del Gobierno desde un 29% a un 26%, quedando como la peor cifra de su gestión.
Corrobora las deficientes políticas que ha tenido e impuesto en sus primeros
años de su mandato, además de ser una regencia más de respuesta antes las
demandas sociales que un impulsor independiente de políticas públicas.
Un
punto que rescato es la seguridad y temple del vocero de Gobierno Andrés Chadwick,
tras conocer los resultados de la encuesta definió su trabajo excepcional y de maravilla, es evidente que la clase
política muchas veces vive en una burbuja. Es claro que los adherentes y
participantes directos del Gobierno, no le darán mayor importancia, ya que si
pierden la moneda en las próximas elecciones, que es lo más probable, se irán a
trabajar en alguna de sus empresas legales o ilegales que tendrán por ahí, a excepción
del denominado “niño bueno de la política”.
Como este escenario es complejo de predecir y
todo puede cambiar, por esto dejo la puerta abierta ante un Golborne salvador, que en la misma encuesta
aparece como la gran apuesta del Gobierno, para las próximas elecciones
presidenciales con una aprobación del 71 por ciento de su gestión como Ministro
de Obras Públicas.
El
hombre que le renunció a Horst
Paulmann, tiene que dar gracias a esos 33 mineros que estuvieron
atrapados, ya que fue la mejor campaña de marketing que un político puede haber
tenido, para aumentar en su popularidad, como todo un rock start.
Sí sigue
manteniéndose estas preferencias durante los últimos dos años, lo más
probable que tendremos un duelo de titanes, en una esquina Michelle Bachelet la
cual se quiere repetir el plato y a Laurence Golborne defendiendo el título.
Pero al fin y al cabo la responsabilidad está en todos nosotros quién queramos
que sea nuestro Gobernante, lo único que no quiero está vez es un presidente “loquillo”.
Salga el que salga seguirá gobernando para el grupo de elite. El resto simplemente seremos unos eclavos del sistema.
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